La Adoración Nocturna es una asociación de creyentes que, reunidos en grupos se turnan velando en las horas de la noche para adorar a Dios en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia, a través de Cristo y para agradecer al mismo Cristo, Dios y Hombre, su presencia en el Sacramento que los une al Sacrificio redentor.

La espiritualidad propia de la Adoración Nocturna trata de imitar a Cristo adorador del Padre, que durante su vida mortal oraba frecuentemente de noche, y que ahora perpetúa su adoración, su intercesión y su sacrificio redentor en la Eucaristía.

Nuestra noche mensual de adoración sólo será válida si es expresión, consecuencia, reflejo y ofrenda de toda una actividad vital de adoración: devolver a Dios la vida recibida a lo largo de nuestros días, de nuestras alegrías o problemas, en cualquier instante o circunstancia.

Concebida como vigilia, nos invita a una vida entregada al servicio de los demás, comprometida en las tareas temporales, pero poniendo siempre en ellas la nota trascendente de vida y esperanza.

El contacto con la Eucaristía nos pide sacrificio, presencia entregada, siempre a disposición de los demás. Compromiso de hacer presente al Señor haciéndonos presentes nosotros mismos: Ser en el mundo presencia de Cristo Salvador.

Contemplando el misterio eucarístico desde la perspectiva de comunión con Cristo, descubrimos que la caridad, el amor, la comunión exigen de nosotros mucho más que actos pasajeros o actitudes que comprometen sólo la superficie de la personalidad: es uno mismo el que tiene que darse como una donación profunda y habitual.

Como Obra de Iglesia, nos sentimos responsables con ella de ser para el mundo signo de amor salvador.

En nuestra parroquia el grupo se reúne el tercer sábado de cada mes a las 22,30 en las aulas de la parroquia.